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El quinto orden: la confianza en la incertidumbre

Representación simbólica del campo expandido y la evolución del trabajo sistémico hacia el quinto orden y la confianza en la incertidumbre.

Durante años, el trabajo sistémico nos enseñó a mirar la vida a través de los órdenes que sostienen el amor y el equilibrio en los sistemas.
La pertenencia.
La jerarquía.
El equilibrio entre dar y recibir….

Estos movimientos han sido —y siguen siendo— profundamente valiosos.
Han dado estructura, comprensión y dirección a miles de procesos personales y profesionales.

Sin embargo, en los últimos años, en el trabajo con el campo y en la observación de los procesos individuales y colectivos, comienza a percibirse otro movimiento.

Un movimiento más sutil.
Más abierto.
Más incierto.

Como si estuviéramos entrando en una nueva fase del trabajo sistémico.


Cuando el orden ya no es suficiente

Cada vez más personas llegan a consulta, a formaciones o a espacios de crecimiento con una sensación compartida:
lo que antes servía para comprender la vida, hoy no siempre es suficiente para habitarla.

No porque los órdenes sistémicos hayan dejado de tener valor.
Sino porque la vida se manifiesta de maneras cada vez más complejas, más cambiantes y menos previsibles.

Los sistemas ya no se expresan solo a través de la historia familiar o de dinámicas visibles.
Se manifiestan en el cuerpo, en la incertidumbre colectiva, en los cambios profesionales, en la sensibilidad creciente y en la necesidad de vivir con mayor coherencia interna.

El campo se ha ampliado.
Y con él, también nuestra forma de percibir.

En el trabajo con Intervenciones Sistémicas en Campo Expandido, este ensanchamiento del campo se percibe con especial claridad.
Al ampliar la mirada más allá de la estructura visible del sistema, aparece una relación distinta con el orden, con el tiempo y con la resolución de los procesos.
Es desde este campo ampliado de percepción donde comienza a intuirse lo que podría nombrarse como un nuevo movimiento dentro del trabajo sistémico.


El quinto orden

En este contexto comienza a emerger, de manera natural, lo que podríamos llamar un nuevo movimiento dentro del trabajo sistémico:

el quinto orden.

No un orden que sustituya a los anteriores,
sino un orden que surge de forma orgánica en este tiempo evolutivo.

Podríamos nombrarlo como:

la confianza en la incertidumbre

Un orden que no busca controlar lo que ocurre,
ni cerrar rápidamente lo que se abre,
ni encontrar respuestas inmediatas.

Un orden que invita a permanecer presentes
en aquello que aún no tiene forma.

Confiar en la incertidumbre no significa resignarse.
Significa desarrollar una relación consciente con lo desconocido.
Aprender a escuchar antes de comprender.
Sentir antes de intervenir.
Permitir que la vida muestre su movimiento sin forzar una resolución prematura.


Del control a la presencia

Durante mucho tiempo buscamos seguridad.
Hoy el campo nos pide presencia.

Presencia para sostener procesos abiertos.
Presencia para acompañar sin invadir.
Presencia para vivir sin tener todas las respuestas.

El quinto orden no se enseña como una técnica.
Se cultiva como una actitud interna.
Como una forma de estar en la vida y en los procesos.

Una manera más humilde, más abierta y profundamente conectada con el momento que vivimos como humanidad.


Una invitación

Quizá este tiempo no nos esté pidiendo más control,
ni más rapidez,
ni más soluciones inmediatas.

Quizá nos esté pidiendo algo más sencillo y más profundo:
aprender a confiar en medio de lo incierto.

Confiar en el movimiento de la vida
aunque aún no podamos verlo completo.
Confiar en el campo que nos sostiene
aunque no siempre sepamos hacia dónde nos lleva.

Tal vez este sea uno de los aprendizajes esenciales de nuestro tiempo.
Y tal vez también el comienzo de una nueva forma de acompañar, de mirar y de vivir.