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¿Por qué a tantos profesionales del acompañamiento les cuesta explicar lo que hacen?

Hay una escena que llevo viendo desde hace muchos años.

Alguien pregunta a un terapeuta, a un coach o a un profesional del acompañamiento:

—¿Y tú exactamente a qué te dedicas?

Entonces llega un pequeño silencio.

O una explicación larga.

Llena de técnicas.

De formaciones.

De herramientas.

De matices.

Y, cuando termina, la otra persona sigue sin tener del todo claro cuál es el verdadero valor de ese trabajo.

Curiosamente, esto no suele ocurrir porque el profesional no sepa lo que hace.

Ocurre porque le resulta muy difícil poner en palabras todo lo que ha llegado a construir a lo largo de los años.

No creo que sea un problema de comunicación

Durante mucho tiempo pensé que la solución estaba en aprender a comunicar mejor.

En encontrar las palabras adecuadas.

En mejorar el mensaje.

En aprender más sobre marketing o posicionamiento.

Todo eso puede ayudar.

Pero la experiencia me ha ido mostrando que, la mayoría de las veces, ese no es el verdadero origen del problema.

Porque cuando una persona tiene claridad sobre quién es hoy como profesional, la comunicación empieza a ordenarse casi de forma natural.

El verdadero reto suele estar en otro lugar

La mayoría de los profesionales del acompañamiento no hacen una sola cosa.

Integran años de formación.

Experiencia.

Vivencias personales.

Herramientas diferentes.

Una forma muy particular de mirar a las personas.

Y precisamente ahí aparece la dificultad.

Intentamos explicar nuestro trabajo enumerando técnicas o metodologías.

Pero las personas no buscan técnicas.

Buscan comprender cómo puedes ayudarles.

Y, sobre todo, qué hace diferente tu manera de acompañar.

Has cambiado más de lo que quizá imaginas

Hay algo que sigo observando una y otra vez.

Los profesionales evolucionan.

Su mirada se hace más amplia.

Su experiencia crece.

Su forma de acompañar cambia profundamente.

Sin embargo, muchas veces siguen presentándose con las mismas palabras que utilizaban hace cinco o diez años.

Como si su identidad profesional hubiera dejado de evolucionar mientras ellos seguían creciendo.

Y entonces aparecen frases como:

“No sé explicar exactamente lo que hago.”

“Me cuesta definir mi trabajo.”

“Siento que hago muchas cosas y no sé cómo integrarlas.”

Quizá sí sabes lo que haces.

Lo que ocurre es que las palabras que utilizabas hace unos años ya no representan a la profesional en la que te has convertido.

La comunicación nace mucho antes de escribir una web

Con frecuencia intentamos resolver este problema cambiando la web.

O el perfil de Instagram.

O buscando una frase que resuma todo nuestro trabajo.

Sin embargo, la comunicación no empieza cuando escribimos.

Empieza mucho antes.

Empieza cuando tenemos claridad sobre quiénes somos hoy como profesionales.

Cuando reconocemos cuál es nuestra mirada.

Qué queremos aportar.

Y desde qué lugar queremos hacerlo.

A partir de ahí, comunicar deja de sentirse como un esfuerzo constante.

Porque ya no estamos intentando parecer algo.

Simplemente estamos expresando con claridad quiénes somos.

Una de las razones por las que nació Ocupa tu Lugar

Durante todos estos años he acompañado a profesionales con muchísimo talento que seguían sintiendo esta dificultad.

No porque les faltara preparación.

Al contrario.

Muchas veces tenían tanta experiencia, tantas herramientas y una mirada tan rica que les resultaba muy difícil sintetizar todo eso en una propuesta clara.

Con el tiempo he ido comprendiendo que el verdadero trabajo no consiste únicamente en aprender a comunicar mejor.

Consiste, sobre todo, en construir una identidad profesional suficientemente clara para que la comunicación aparezca como una consecuencia natural.

Esa es una de las ideas que sostienen Ocupa tu Lugar.

Porque cuando sabes quién eres hoy como profesional…

También empiezas a encontrar las palabras para explicarlo.

Y, poco a poco, tu proyecto empieza a representar de verdad a la persona en la que te has convertido.

Porque, al final, quizá la pregunta no sea:

¿Cómo puedo explicar mejor lo que hago?

Quizá la verdadera pregunta sea:

¿Mi proyecto representa realmente a la profesional en la que me he convertido hoy?